MSD

Sala de Prensa

Colesterol

Colesterol elevado: una encuesta revela que en América Latina se desconoce que el tratamiento debe realizarse en forma crónica de por vida
Según la OPS para el año 2010, la enfermedad cardiovascular será responsable de 1 de cada 3 muertes en la región

  • Se estima que 6 de cada 10 pacientes bajo terapia para reducir el colesterol elevado no logran los valores recomendados de LDL colesterol (colesterol malo).
  • Las nuevas guías y terapias apuntan a una disminución mayor y sostenida del colesterol “malo” o colesterol LDL.
  • Una encuesta realizada en América Latina para evaluar el conocimiento sobre colesterol en la comunidad general, reveló que el  40% cree que el control del colesterol se logra solamente a partir de una dieta; y un porcentaje muy pequeño manifestó no conocer que el tratamiento farmacológico debe realizarse en forma crónica de por vida.
Febrero 2006

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que aproximadamente 17 millones de personas mueren cada año como consecuencia de enfermedad cardiovascular en todo el mundo. Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) estima que para el año 2010, la enfermedad cardiovascular será responsable de 1 de cada 3 muertes en la región.[1] Distintos estudios han demostrado que una reducción más eficaz del colesterol en sangre, disminuye el riesgo de mortalidad cardiovascular y el riesgo de infartos del miocardio y accidente cerebrovascular.
Sin embargo, una encuesta realizada en países de América Latina reveló el desconocimiento del público general sobre el manejo del colesterol elevado. Si bien los entrevistados consideraron que el colesterol debe controlarse siempre, para el 60 por ciento ese controlse logra solamente apartir de una dieta. Cuando se les preguntó cómo debería administrarse un fármaco para tratar el colesterol elevado, sólo el 11 por ciento respondió correctamente que en forma crónica y de por vida. Para el 48 por ciento de los encuestados, el medicamento sólo debe tomarse hasta alcanzar los niveles apropiados de colesterol total.
El objetivo de la encuesta, auspiciada por el laboratorio Merck Sharp & Dohme, fue evaluar el nivel de conocimiento sobre colesterol en el público general. Los países latinoamericanos que participaron fueron: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú y Venezuela. La encuesta incluyó a 900 hombres y mujeres mayores de 30 años.

Los tratamientos para bajar el colesterol recomiendan una dieta baja en ácidos grasos y grasas saturadas, y la práctica de actividad física; sin embargo muchos pacientes no logran bajar su colesterol sólo con dieta y ejercicio. En ellos es necesaria la administración de un fármaco para reducir los niveles de colesterol “malo” o LDL.

Adherencia a largo plazo
A pesar de la cuantiosa evidencia, acumulada por más de dos décadas, sobre los beneficios de disminuir el colesterol, la iniciación de tratamiento y la adherencia a largo plazo a la terapia permanecen lejos de lo óptimo. La falta de adherencia priva a los pacientes del beneficio de reducir riesgos a través del tratamiento, y crea enormes costos al sistema de salud que debe afrontar el tratamiento de eventos cardiovasculares que podrían haber sido prevenidos. Ensayos clínicos recientes han demostrado que la terapia de reducción de colesterol LDL puede reducir sustancialmente la incidencia de enfermedades cardiovasculares.
Diferentes estudios demuestran que la reducción del riesgo cardiovascular que se logra con un tratamiento para bajar el colesterol, está relacionada con el nivel de adherencia al tratamiento recetado y al seguimiento de las instrucciones médicas.

Cuanto más bajo mejor
Para los autores de las Guías ATPIII (por sus siglas en inglés “Adult Treatment Panel” que son parte del Programa Nacional de Educación del Colesterol, de los Estados Unidos, NCEP), un tratamiento basado en el concepto “cuanto más bajo el colesterol mejor” permite alcanzar los mejores objetivos a fin de reducir la incidencia de aterosclerosis y de los eventos coronarios crónicos. Las guías del ATPIII recomiendan reducciones del colesterol LDL no menores al cerca del 50 por ciento, y una meta de niveles de colesterol LDL menor a 70 mg/dl en pacientes con riesgo cardiovascular muy elevado.
Las drogas más prescriptas mundialmente para el tratamiento del colesterol elevado son las estatinas. Y si bien tienen grandes beneficios, actúan sólo en la inhibición de la producción del colesterol en el hígado. Se estima que 6 de cada 10 pacientes con colesterol elevado, no logran alcanzar los niveles recomendados de colesterol LDL con el uso de las estatinas.
Los resultados de los estudios que muestran las limitaciones de los tratamientos actuales permiten concluir que los pacientes requieren enfoques más agresivos de control de sus niveles de colesterol y opciones terapéuticas efectivas y bien toleradas para lograr las metas de reducción de colesterol LDL. Los nuevos enfoques terapéuticos de reducción del colesterol apuntan a que la inhibición dual es efectiva en la disminución de los niveles de lípidos en sangre. La inhibición dual de la absorción y la síntesis de colesterol se presenta como la alternativa terapéutica que ofrece importantes reducciones del colesterol LDL con un buen perfil de seguridad y tolerabilidad. Estos medicamentos pueden brindar importantes beneficios a gran cantidad pacientes con colesterol elevado.

Sobre el colesterol

  • El colesterol es una sustancia grasa (un lípido) presente en todas las células del organismo. El organismo humano produce naturalmente todo el colesterol que necesita para formar las membranas celulares y producir ciertas hormonas. El organismo obtiene colesterol adicional de alimentos de origen animal (carne, huevos y productos lácteos).
  • La ingesta de alimentos altos en grasa aumenta el colesterol en sangre. La grasa saturada es la más perjudicial y está presente en alimentos como los lácteos enteros (leche, mantequilla, quesos) y las carnes muy grasosas. También resultan perjudiciales para el aumento del colesterol en sangre las llamadas grasas trans (resultado de añadir hidrógeno a los aceites vegetales que se utilizan en productos comerciales o en comidas rápidas), presentes en las galletitas dulces y saladas o las papas fritas por ejemplo.
  • El colesterol llega a las células a través del torrente circulatorio, transportado por vehículos especiales denominados lipoproteínas. Dos de las lipoproteínas más importantes son las de baja y alta densidad (LDL y HDL, respectivamente). Las lipoproteínas de alta densidad, HDL o colesterol bueno, capturan el colesterol sobrante que no fue utilizado por el organismo y lo conducen hacia el hígado para que el organismo lo elimine. El C-LDL, o colesterol malo, por su parte transportan el colesterol hacia los tejidos del organismo, cuando transportan una cantidad excesiva de lípidos en la sangre, el colesterol sobrante se va acumulando en la pared de los vasos (aterosclerosis) lo que conduce a la enfermedad cardiovascular.
  • El colesterol LDL se deposita en las paredes de las arterias, causando la formación de una sustancia dura y gruesa llamada placa. Con el paso del tiempo, la placa de colesterol causa un engrosamiento de las paredes arteriales y un estrechamiento de la arteria, proceso al que se denomina aterosclerosis. Cuando las arterias coronarias están estrechadas por la aterosclerosis, son incapaces de suministrar suficiente sangre y oxígeno al músculo del corazón mientras éste realiza esfuerzo. Algunas placas pueden romperse y formar coágulos de sangre que pueden disminuir o incluso bloquear el flujo sanguíneo, lo cual podría conducir a muerte del músculo del corazón (ataque cardíaco).
  • De acuerdo al Tercer Informe del Panel de Expertos del Programa Nacional de Educación del Colesterol (NCEP, por sus siglas en inglés), los niveles elevados de colesterol en la sangre pertenecen a un conjunto de factores de riesgo (fumar, presión arterial elevada, obesidad, sedentarismo y dieta con grasas saturadas) que contribuyen a la formación de aterosclerosis a lo largo de la vida de una persona. La detección temprana de estos factores de riesgo, incluido el colesterol elevado, proporciona una oportunidad para iniciar intervenciones clínicas que detendrán o retardarán la progresión de la aterogénesis (depósitos grasos en las arterias) durante la vida de un adulto joven. Según las Guías, el control rutinario del colesterol debería comenzar en la juventud, a partir de los 20 años de edad.

Contacto de prensa:

Estudio Paradigma - Tel. 54 11 4828-0081 - info@e-paradigma.com.ar
Patricia Blanco 15 5 410-0958 /Ma. Eugenia De la Fuente 15 5 002-1168 /Laura Torres Cárdenas 15 4 421-2417


[1]Pan American Health Organization. 1998. Health in the Americas, Washington: USA

12-06-VYTL2005-RA (W-100041-PR)-4593-P

Este sitio es solamente para los residentes de Peru